Como otro día más de excursión todas nos levantamos muy pronto para ser sábado, pero no te despiertas realmente hasta que sales a la calle y sientes el frío de camino al colegio para salir hacia la montaña. Nuestro destino: Siete Picos. Te das cuenta de qué te ha levantado a esas horas en cuanto te subes al autobús, las ganas de subir a la cima por María.
Las ganas aumentan según el autobús se acerca a la sierra y empezamos a ver cada vez más nieve y después de un rato ensayando el himno, el autobús se para, y bajamos una a una al frío invernal.
Bajo la nieve ofrecimos el día, nos propusimos aprender a servir siguiendo el ejemplo de la beata madre Teresa de Calcuta y empezamos a caminar por patrullas hacia lo más alto.
Alguna no podía evitar que se le escapase una queja, pero siempre alguien te animaba, todas poníamos en práctica el “siempre vamos en patrullas, nos queremos ayudar” que dice nuestro himno, y poco a poco sin darnos cuenta estuvimos rodeadas de nieve por todas partes y metidas en una pelea en la que no se libró nadie de recibir una bola de nieve.

La subida no fue fácil y el frío nos iba calando, la nieve nos había mojado los calcetines, los pantalones, los guantes… Pero la Virgen nos esperaba arriba. Así que seguimos mirando hacia la cima con canciones y risas.
Aunque no pudimos coronar Siete Picos llegamos a lo más alto, donde Ella nos esperaba, y a pesar del frío y el cansancio todas juntas alcanzamos nuestra cima y cantamos el himno.
Anita nos dirigió el silencio de cumbres y después de toda la mañana esperándonos arriba dedicamos a Jesús un rato sólo para Él.
Comimos lo más rápido que pudimos. Con el frío que hacía queríamos empezar cuanto antes la bajada que se hizo mucho más corta. Abajo pudimos celebrar ( aun en la montaña ) misa todos juntos para dar gracias por el día.
Aun faltaba algo, y al llegar al colegio tuvimos la reunión por patrullas sobre como servir a Dios como se merece y servir a los demás. Una buena manera de acabar el día.
Tocaba volver a casa, pero no se acaba aquí, sólo hemos cogido fuerzas, ahora hay que poner todo en práctica, la parte más difícil, pero siempre de la mano de María ¡más, más y más!

