CRÓNICA EXCURSIÓN: 7 de Febrero

“Durante los últimos días se han venido registrando nevadas en la Sierra de Guadarrama, de tal manera que podemos encontrar, importantes espesores de nieve que superan los 100cm. La combinación de bajas temperaturas y fuertes vientos hace que no haya estabilidad en la nieve y hay una alta probabilidad de producción de aludes, por lo que se aconseja no visitar la zona y extremar las precauciones.” Aviso de la Agencia Estatal de Meteorología: pronóstico 7 de Febrero.

Es verdad que “la montaña es para los que se arriesgan y quieren ascender” pero con el pronóstico que había para el Sábado 7 de Febrero, el día de nuestra excursión, más que ascender las Montañeras Pequeñas hubiéramos quedado atrapadas bajo la nieve. Por lo tanto, siendo fieles a la máxima montañera: “Un montañero saber obedecer”, hicimos caso al aviso y cambiamos la excursión que íbamos a hacer al Pico Pasapán en el Espinar de Segovia, por una estupenda excursión a Aranjuez. Este pico de 2005m. se nos ha resistido esta vez, pero por supuesto queda pendiente para coronarlo en cuanto podamos y que pase a formar parte de nuestra lista de éxitos.

Con gorros, capas de agua, bufandas, guantes, abrigos y una mínima de 7 capas de ropa por persona salimos las Montañeras Pequeñas del colegio el Sábado a las ocho y media de la mañana, dispuestas a enfrentarnos a “la combinación de bajas temperaturas y fuertes vientos” anunciada.

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En el viaje en autobús, Clau nos impartió una clase magistral sobre la historia, flora, y el roquedo de Aranjuez y como pudimos comprobar mas tarde: Aranjuez está en un extenso y ancho valle entre el río Tajo y Jarama; cuyos afluentes, por cierto, nos convendrían repasar.

El Real Sitio y Villa de Aranjuez, tuvo el gran honor de recibir a las Montañeras Pequeñas del Mater, que no eran de la realeza pero estaban dispuestas a entregarse al máximo en ese día. Día en el que la montaña que tenían que coronar no se veía físicamente sino que las subidas, las bajadas, las caídas, las paradas, los esfuerzos iban a ser únicamente para ir aprendiendo a subir nuestra cima más alta, y verdadera, la Santidad.

Ofrecimos el día al Señor pidiéndole que nos enseñara a ser generosos, a dar sin medida, a combatir sin temer las heridas, a trabajar sin buscar el descanso y sobre todo a hacer su voluntad. Empezamos a andar por patrullas, todas juntas y todas con Jesús contándole cuál era nuestro plan del día, dándole gracias por habernos elegido montañeras y pidiéndole que nos enseñara a vivir el Siempre Más.

Igual a alguna montañera le duele la garganta después de esta excursión, y no precisamente por el frío sino ¡por como estuvimos cantando y animando mientras andábamos! Como estábamos en un sitio Real, estuvieron con nosotros personas muy importantes: María Eugenia de Montijo, la Mari, la morena del monte Guruguru, el famoso torero Panchito López con María Dolores, nuestro amigo que baila , un capitán de un barco inglés y una sandía muy flipada que quería ser la más bella del mundo.

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En el colegio Santiago Apóstol de Aranjuez nos recibieron muy amablemente a todas las montañeras pequeñas y tuvimos la suerte de poder estar un rato con Jesús en la capilla. Como teníamos un hambre atroz, nos dejaron el comedor del colegio para comer no exactamente un plato de arroz pero sí un bocadillo buenísimo. A las montañeras no nos va la siesta, nosotras preferimos jugar a un piedra papel y tijera gigante, convertirnos en ratones y quesos o en carceleros y ladrones…somos muy polifacéticas. Por patrullas tuvimos la RxP en donde aprendimos que la delicadeza no es ser una “princesita” o una persona ñona sino saber ver qué es lo que pide el amor en cada momento.

Nos unimos con las Montañeras mayores y Montañeros chicos para celebrar la Misa todos juntos en la parroquia de Nuestra Señora de las Angustias, en donde, por ser primer Sábado de mes ofrecimos cada uno a la Virgen un propósito personal para regalarle durante este mes de febrero. Antes de subir al autobús las Montañeras pequeñas dimos todo en la guerra ¿La guerra? Sí, ¡en la guerra de canciones contra las Montañeras mayores! Tras una lucha muy reñida conseguimos ponernos de acuerdo y firmar la paz cantando nuestro himno, el himno de montañeros, el himno de La Virgen, el himno a nuestra Mater Salvatoris.

Después de un día tan completo llegamos a Madrid, y aunque todas, al llegar a casa nos quitamos: las botas, la mochila y las siete capas de ropa que llevábamos encima no significó que ya dejáramos de ser Montañeras, es en Madrid y en nuestro día a día donde está esa cima de la que ya hemos hablado, la más difícil pero la más espectacular, la de la SANTIDAD.