Llegamos a Beire el viernes por la noche, nerviosos e ilusionados. Formábamos un grupo estupendo, con muchos niños, en total cerca de 70 personas. En el hostal-albergue de Beire nos acogieron con mucho cariño y ello ha contribuido a que todo saliera tan bien.

El sábado a las 7 de la mañana ya estábamos en pie para empezar nuestra peregrinación. Amaneció un día precioso, sol e incluso calor.

Salimos en “procesión” con los coches hasta San Martín de Unx, donde nos reunimos con los demás peregrinos de la Congregación para asistir a una entrañable misa oficiada por el P. Paco.

Desde allí los autobuses de los montañeros nos acercaron hasta Aldunate donde comenzó la caminata. Íbamos cantando, charlando y riéndonos unos con otros. Llevábamos a Pipo como guía y coche escoba, todo un lujo…

Anduvimos 13 kms. Parando a comer en el campo un pic-nic estupendo.

El paseo de la tarde transcurrió junto a un río y unas grutas impresionantes llamadas Foz de Lumbier donde coincidimos con muchos peregrinos.

Sobre las 18h. , ya de vuelta en Beire, nos preparamos para tener un rato de oración ante el Santísimo expuesto en la iglesia del pueblo. Después de la cena, nos fuimos a descansar para poder ir el domingo temprano al Vía Crucis.

Llegamos muy puntuales al punto de encuentro en Sangüesa para rezar el tradicional Via Crucis hasta el Castillo de Javier. Una vez allí, nos vimos encabezando una fila de cientos de personas.

Llegamos en procesión, rezando el Vía Crucis, hasta la explanada del Castillo de Javier donde se celebraría la Misa.

Después de la Misa fuimos a presenciar la entrega de las pañoletas de montañeros que gritaban al unísono “por Dios, por la Vírgen, por España más, más y más”.
Las familias nos sentimos muy afortunadas por haber podido participar por primera vez en una Javierada organizada especialmente para nosotros, y muy agradecidos por formar parte de la Congregación Mariana Mater Salvatoris.
Volvemos con los corazones llenos de Amor. Gracias!!!!
