¡¡Qué rápido pasa el tiempo!! Parece que fue a ayer cuando las montañeras pequeñas quedábamos a las 10 de la mañana del día 27 de junio para empezar nuestro campamento. Este año el pequeño pueblo de Villamanín de la Tercia, situado entre las montañas leonesas nos acogía para pasar allí 14 días apasionantes. Han sido días increíbles donde hemos disfrutado y aprendido mucho todas juntas.

Nuestros días siempre empezaban haciendo gimnasia para poder estar despiertas en el izado y poder gritar muy alto que “María es nuestra Estrella y a Jesús vamos por Ella”. Banderas arriba, ofrecíamos el día, cantábamos el himno y nos poníamos manos a la obra.

El ritmo de los días ha sido ir alternando un día de marcha y un día de campamento. El primer día tuvimos la tradicional “explo” donde cada patrulla cogió su mochila, brújula y mapa en mano, y ¡a caminar! Los destinos fueron variados a los distintos pueblos de los alrededores de Villamanín, unos más cerca que otros.

La siguiente marcha fue a Peña de la Haza, un pico que se intento reír de nosotras haciéndonos creer que habíamos llegado a la cima cuando en realidad nuestra cumbre estaba un poco más arriba. ¡Y allí subimos! al final conseguimos llegar hasta el destino que estaba preparado.

El día 2 de julio fuimos a Fontún y, a pesar de que el guardabosques no confiaba en que pudiéramos subir ese pico, coronamos nuestra cima y es que, con la Virgen, se puede llegar hasta Cielo.

La siguiente marcha fue muy especial pues ha sido la primera vez que hemos hecho en pequeñas una marcha de dos días. El primer día fuimos todas juntas andando hasta Poladura de la Tercia donde tuvimos Misa y comimos. Al terminar, todas juntas cantamos el Himno de montañeros para que las que iban a subir al día siguiente nos llevaran en sus mochilas y nos separamos, las de 1.º ESO dirección Casares de Arbás, donde durmieron para poder subir las Tres Marías, y las pequeñas vuelta al campamento.

El día 5 de julio tuvimos planes paralelos. Por una lado las de 6.º tuvimos taller por la mañana y después nos fuimos a unas pozas y, a pesar de que el agua estaba helada, nos acabamos bañando todas. Mientras, las mayores iban dispuestas a subir las Tres Marías y alguna otra cima de las que se veían desde las Tres Marías.

El encuentro en el campamento fue muy emocionante. Por una lado las de 6.º que esperaban con “orgullo” a las de 1.º las cuales las habían llevado en su mochila. Por otro, las de 1.º que tenían ganas de ver a las de 6.º y contarles la experiencia que había supuesto para ellas, a la vez que las animaban a vivir esa experiencia el verano que viene.

El día 6 de julio nos fuimos al Embalse de Casares. Fue un día muy completo y muy divertido. Nos dio tiempo a montarnos en canoas y en pedalós, a bañarnos en el embalse y a volver andando al campamento y encima tuvimos una sorpresa ¡¡¡de postre tuvimos helados!!! Pero sin poder dudar, la noche, al ser el día de antes de la entrega de pañoletas fue la mejor, ¡¡¡tuvimos vela de pañoletas!!! Igual que los soldados antes de ir a las batallas velaban sus armas pues nosotras hicimos lo mismo, tuvimos exposición del Santísimo y dejamos a todas nuestras nuevas pañoletas ahí, a los pies de nuestro Señor ¡¡¡que es donde queremos estar siempre!!!

La última excursión fue el día 8, un día muy importante para las montañeras. Hicimos una etapa del Camino de Santiago hasta llegar al Santuario de la Virgen del Camino donde se hizo la entrega de pañoletas. Además, las subjefas y jefas pudimos renovar el compromiso que adquirimos el día que recibimos la pañoleta. ¡¡Desde este día contamos con 16 nuevas pañoletas rojas y una amarilla!!

Durante los días de campamento hemos hecho varios talleres: un estuche, unos instrumentos musicales, un marco de fotos con troncos, unos cohetes que luego pudimos lanzar… También hemos tenido liga deportiva donde cada equipo ha dado la vida jugando al fútbol, volleyball, balón prisionero y baseball. Además en las reuniones por patrullas que hemos tenido los días de campamento hemos intentado parecernos cada día más a La Virgen observando cómo es su mirada, sus oídos, su corazón…

Por las noches, después de arriar las banderas y de cenar teníamos veladas o juegos nocturnos. Así aprendimos a sacarnos el carnet de nave espacial para conducir en el espacio, jugamos a una oca un poco especial, interpretamos como fue el robo de una nave espacial y hasta tuvimos que reconstruir la corona de estrellas de la Virgen porque un meteorito la había destruido y nosotras, que somos montañeras de la Virgen, no podíamos permitir que Ella se quedara sin corona.

El día 9 tuvimos el gran juego por la mañana con un montón de pruebas que superar y hasta el último momento no se supo quien iba a ganar porque tuvimos que hacer desempate entre las patrullas 8 y 9 y todas las demás animando a unas y a otras. Por la tarde, las finales de la liga deportiva. Y digo “las finales” porque no solo se discutían el primero o segundo puesto sino que hasta los últimos puestos estaban empatados. Acabo ganando el equipo 1 pero tenían ventaja, ¡¡contaban con unas jefas que eran profesionales!! Por la noche cena especial, velada final y, después de escuchar la última historia de algún santo, ¡a descansar! que nos esperaba el viaje de vuelta a casa al día siguiente.

El viernes 10 de julio izamos por última vez nuestras banderas y después de desayunar y de que las más desordenadas terminaran su maleta, tuvimos la entrega de insignias y galones. Mientras tanto, se fue quemando todo lo que a lo largo del campamento habíamos metido en el buzón de la Virgen para que nuestras peticiones, propósitos o demás cosas que le hubiéramos dicho a la Virgen llegaran al Cielo como lo hizo el humo de nuestros papelitos. Después cargamos los autobuses y ¡a Sonsoles! Allí comimos y después de rezar el rosario todas juntas como solíamos hacer los días de campamento, tuvimos Misa y ya, de vuelta al autobús con destino Madrid.

Después de 14 días aprendiendo de la montaña, que es nuestra escuela de vida volvimos a casa con deseos de vivir el “siempre más” y se montañeras de ser montañeras siempre y en todo lugar.
