JMJ Cracovia

El 19 de Julio comenzó el viaje. Los primeros cinco días estuvimos en Magdalenka y allí nos recibieron con mucho cariño y muchas ganas.

Nos prepararon todo tipo de actividades para que disfrutáramos de la pre-JMJ. Conocimos Varsovia con una Gymkana por equipos, visitamos el convento de Santa Faustina Kowalska, el Museo del Levantamiento donde vimos, claramente, lo mucho que sufrió el pueblo polaco con los Nazis y el comunismo. Conocimos la Ciudad Inmaculada fundada por San Maximiliano Kolve donde tuvimos exposición del Santísimo y los Congregantes pudimos renovar nuestra promesa a la Virgen. Esta visita nos gustó mucho ya que fue un santo muy mariano y nos llamó la atención una frase suya que decía: “La vida es breve. Hemos de emplear nuestro tiempo… Se vive una sola vez. Es necesario ser santos, no a medias, sino totalmente, para gloria de la Inmaculada y la mayor gloria de Dios”.

El último día por la mañana hicimos voluntariado practicando las Obras de la Misericordia y por la tarde nos despedimos con un concierto. Para acabar, nos prepararon una barbacoa de despedida con todo tipo de comida y postres, y los jóvenes estuvimos bailando hasta la hora de irse a la cama.

Al día siguiente (24 de Julio), nos subimos al autobús para seguir con nuestro viaje que no había hecho nada más que empezar. Pasamos el día en Czestochova. Para mí fue uno de los días más especiales de la JMJ. Dedicamos el día a la Virgen, rezamos el Rosario todos juntos con Ella, tuvimos un rato de oración y, como es tradición ahí, le dimos las buenas noches… Al día siguiente algunos nos levantamos a darle los buenos días, como hacen todos los polacos, con canciones medievales en directo y misa ¡Se nos pusieron los pelos de punta! Todos los que estuvimos comentamos que fue uno de los momentos más especiales que hemos vivido con la Virgen.

Después de pasar un día con la Virgen de Czestochova nos fuimos a Auschwitz donde nos preguntábamos como el hombre es capaz de crear un lugar para hacer sufrir… Nos sobrecogía pensar como Dios perdonaría cada muerte o tortura y como de alguna manera sostenía a todos los que estaban allí sufriendo…

Al día siguiente tuvimos en Cracovia la misa de apertura de la JMJ y antes de empezar los actos del Papa tuvimos un día de descanso en el que hicimos el descenso del río Dunajec.

jmj2Los días de la JMJ fueron muy especiales y familiares, es bonito ver como el Señor une a tanta gente de distintos países que comparten lo mismo ¡LA ALEGRÍA DE CRISTO! Tuvimos la bienvenida del Papa, un viacrucis y peregrinación al Campus de la Misericordia donde el Papa expuso al Santísimo y nos dirigió unas palabras a los jóvenes. Allí nos dijo que no quiere jóvenes de sofá sino jóvenes dispuestos a dar la vida por Cristo. Después del discurso del Papá cargamos las pilas, que nos hacía falta, nos volvimos a Madrid con ganas de dejarnos llevar por la locura de Cristo y llevar la nueva buena a nuestras casas, a nuestras familias y hacer en nuestros trabajos, en el colegio o en la universidad una vida de homenaje a Dios y a los demás, ser valientes y libres para hacer lo que Dios quiere de nosotros, para hacer del mundo algo distinto, en Sus manos, construir el mundo con Él.

Como conclusión de esta JMJ y de manera personal el Papa me ha pedido que me ponga unas zapatillas y deje huella en el mundo, una huella que marque mi historia y la de todos los que están a mi alrededor y esa huella ha de ser la de Jesucristo. Ha sido un regalo poder ir a la JMJ y recargar las pilas para poder seguir estando en Sus manos y ser valiente para dejarme llevar por Él.