El pasado sábado día 28 de diciembre, el grupo de Montañeras medianas subimos Las Machotas en la Sierra de Guadarrama.
Comenzamos el día con una alegría profunda, una alegría verdadera, una alegría contagiosa, pues Jesús había nacido, y nos esperaba a cada una para nacer en nuestro corazón. Pusimos esta intención en manos de María rezando el ofrecimiento de obras y tuvimos un rato de silencio para así preparar nuestro corazón para el encuentro con Jesús.

La Madre Félix nos regaló un día buenísimo. ¡Nadie se esperaba ver un sol tan radiante en pleno diciembre! Fue precioso caminar a la cima todas juntas, cantando, riendo, contemplando la belleza de la creación, experimentando el cuidado de Dios con cada una de nosotras…
La Virgen nos regaló poder coronar dos cimas. Primero llegamos a La Machota menor, donde tuvimos una parada, y después coronamos La machota mayor donde realizamos el silencio de cumbres. Fuimos como los pastores de Belén, que coronaron el portal, y después abrieron su corazón a contemplar al Niño…

Nos reunimos todo el grupo de Montañeros en la cima, pudimos celebrar la Santa Misa todos juntos, cantamos villancicos y adoramos al Niño. Guardamos como María todo lo vivido, meditándolo en nuestro corazón.
Bajamos la montaña rezando juntas el Rosario, y preparando con entusiasmo el tradicional concurso de Villancicos que acabó con una patrulla ganadora. ¡Muy merecida!

Finalizamos el día con la reunión por patrullas en el Colegio, donde hablamos de esa alegría profunda, esa alegría verdadera, alegría que contagia, que solo se encuentra en lo pobre y pequeño, en lo escondido y sencillo, en el Niño, en Jesús. Nos fuimos a casa con la pañoleta al cuello y con el gozo de estar siempre alegres en el Señor.
