DOMINGO DE RESURRECCIÓN

Este es día en que actuó el Señor, la solemnidad de las solemnidades y nuestra Pascua: La Resurrección de nuestro Salvador Jesucristo según la carne. La orientación de este día es pedir al Espíritu Santo el mismo gozo y la misma alegría y exultación del Resucitado. Son los frutos del Santo Espíritu, que a su vez es don del Resucitado.

COMPOSICIÓN DE LUGAR

El sepulcro de Cristo, con el cadáver de Cristo. Momento de la Resurrección.

PETICIÓN

Fe y esperanza para ver más allá como María. Fe para entender la muerte desde Dios y esperanza para desear una muerte como la de Cristo. El gozo y la alegría del Resucitado. La divinidad aparece y viene a consolarnos, es decir, a apoyarnos, a no dejarnos nunca solos. Siempre está con nosotros.

Primer punto: Sepultura de Jesús Jn 19, 38 y ss ¿Qué va a suceder ahora? Nosotros lo tenemos muy claro pero los apóstoles… Es una muerte ignominiosa… acabó como todos los profetas (Isaías murió aserrado) y todos se esconden o se van como los de Emaús (Lc 24, 13-35) HA MUERTO Y SE ACABÓ. Las mujeres tienen la angustiosa visión del sepulcro que fue cerrado y sellado con una pesada piedra. Hay obscuridad, tristeza y miedo. La Resurrección va a traer luz, alegría y paz.

Segundo punto: Contemplar a Cristo en el sepulcro… cuerpo sometido a las leyes de la naturaleza, cuerpo muerto que reposa, limpio y perfumado, después de la terrible pasión…, contemplar sus marcas. Jesús ha descendido al Sheol. El Sheol representa la muerte, la situación irreparable. La sepultura, es el lado perceptible y externo del estado de los muertos; es la incapacidad de hacer nada por él (muertos para el mundo). El Sheol es el lado personal y existencial, la incapacidad de hacer nada por sí mismo. Su dolor es el no poder vivir su vida humana totalmente en su plenitud. Es la humillación (kénosis) extrema de su existencia: SER UN MUERTO. Cristo se ha hecho solidario con los muertos y les hizo partícipes de su impulso hacia la vida. Les va a abrir el camino del santuario, el camino de Dios.

Tercer punto: La MUERTE HACIA LA VIDA. Jesús no es de la tierra, no es de este mundo (Jn 8,23;10,36;17;18,33) Hb 5,7-9. Vuelta al Padre (recordad el Paso de Cristo al Padre, la muerte) que es la Glorificación, He aquí que el Padre te devuelve a ti, Hijo del hombre, esta vida que le habías confiado hasta el fin. Resucitas de entre los muertos gracias a la gloria del Padre. En la Resurrección es glorificado el Padre, y tú serás glorificado en el Padre. Cristo tenía una misión, tenía poder para dar su vida y poder para tomarla de nuevo (Jn 10,18). Si Dios había enviado a su Hijo al mundo, no para condenarlo, sino para salvarlo, el mismo Hijo no puede quedar bajo el peso de la condenación y de la muerte, sino que ha de «ser salvado de la muerte» a la vida consumada junto al Padre (Hb 5,7). La MUERTE NO TENIA FUERZAS PARA RETENERLO (Act 2,24). «En dos días nos sanará; al tercero nos resucitará y viviremos delante de él» (Os 6,2).

Cuarto punto: La MUERTE COMO VICTORIA. Jn 16,33 «Confiad, yo he vencido al mundo. Jesús muere en cruz como un rey en su trono Jn 12,31. Vence a satanás (Jn 16,8-11). Sentencia contra Satanás. Nos había tiranizado imponiéndonos su voluntad en el pecado yéste nos hace esclavos suyos (Jn 8,34). No pudo imponer su voluntad a Jesús; la voluntad de Cristo es más fuerte, y al no dejarse doblegar, vence, quebranta el poder de la voluntad satánica (Mc 3,27). Y al quebrantarlo, nos libera de la sujeción al poder de Satanás y delpecado. Cristo venció al dejar vencer a su Padre. Su Padre reconcilia a todos los hombres consigo y a todos los seres del universo entre sí mediante la muerte en cruz de Jesús (Ef 2,16; Col 1,20-22).

Vuelta del hombre a Dios, que se había alejado del Padre por el pecado. Supresión del pecado, la destrucción del reino de Satanás, la victoria sobre el mundo y sobre el poder de las tinieblas.

Vence a la muerte 2 Tim 1,10 «Nuestro Salvador Jesucristo ha destruido la muerte». El misterio Pascual no suprime la muerte, sino la perpetúa como vida; es la muerte no en cuanto separación de Dios, destrucción, sino en cuanto entrega a Dios hecha por Jesucristo. Es la muerte del Hijo entregada a Dios, comienza a ser vida a Dios. 

Quinto punto: Nuestro triunfo. Es el gozo de saber que, si Cristo ha muerto y ha resucitado, nosotros injertados en Cristo viviremos con El (Rom 6,10; Bautismo Rom 8, 2-9; 1 Cor 15,55) Contemplación de Cristo muerto. Adorar ese Corazón que no late. Ver el momento en que el Padre acepta el sacrificio de Cristo y le devuelve a la nueva Vida en Dios. La cámara mortuoria se llena de luz. Instante en que entra con la fuerza de la nueva Vida y levanta el cuerpo muerto de Cristo. Estamos en el plano externo de la Resurrección. Vida en fe. Ahora todo es luz, asombro y gozo. Por todas partes resuena el ALELUYA, es el tiempo del Espíritu Santo, por eso necesitamos más recogimiento que nunca. Vida de unión con el Señor o si queremos vivir el gozo del Espíritu Santo, que nos descubre los misterios de Cristo. Tiempo de la Iglesia. Tiempo de la comunidad. Vamos a pasar de una comunidad destrozada, dividida y dispersa, es decir sin fe a la sorpresa, al estupor y a la admiración de la fe. El Señor va a recoger y a unir en su persona a la comunidad apostólica. ¡Qué bueno es el Señor! Él es el centro natural de la Iglesia.

Del miedo se pasa al estupor, a la admiración y a la adoración. Las mujeres son delicadas y quieren de alguna manera mostrar su afecto al Señor. La delicadeza de las cosas bien hechas. Pero no hay fe. Seguro que irían lamentándose y contagiándose en su pesimismo. Por eso la losa tremenda de la muerte, el peso angustioso de la muerte llena de incógnitas y de angustias. Pero van adelante. Muy de madrugada (Mc 16,1-7) . La reacción de las mujeres ante el misterio (Mc 16,8).

Sexto punto: Llenas de asombro como estaban regresan con gran desconcierto después la Magdalena que era un poco inquieta se adelante a donde los apóstoles y siembra el pánico y el desconcierto (Jn 20, 2). Mientras tanto a las mujeres, que iban más despacio, se les aparece Jesús: «En esto Jesús salió a su encuentro y les dijo Dios os guarde. Ellas se acercaron, le abrazaron y se postraron ante El. Entonces Jesús les dijo: ‘»No temáis id a decir a mis hermanos que vayan a Galilea y que allí me verán» (Mt 28,9-10). Delicadeza de Jesús, se deja abrazar y sobre todo ¡cómo recompensa los detalles de amor! Las hace las primeras testigos de su resurrección. ¡Gozo y alegría! ¡Gustad y ved qué bueno es el Señor! <(Sal 33).

Séptimo punto: Pedro y Juan van al sepulcro. Entretanto… (Jn 20,3-10)

Octavo punto: Aparición a María la Virgen. María no necesitó ir al sepulcro, sabía que iba a resucitar y le esperaba… La vida de María es toda oración, cedió su voluntad a Dios, despojándose de todo, con un único apoyo: la fe, como la sola riqueza de la gloria de Dios. La mujer pura y fuerte que tiene el corazón abierto de par en par a Dios. Ahora espera en fe, su silencio es fe y su deseo es la presencia de la fe. Sembró fe, recoge luz y amor, sembró sometimiento, recoge señorío, sembró despojo recoge a Dios la plenitud de todo.

Imaginar la escena. La estancia de María se llena de luz, que disipa la obscuridad de la tiniebla. Un gran gozo se adueña de María, ángeles por todos los lados que felicitan a María y le cantan el Regina Coeli… Ella no hace caso, está a lo suyo que es esperar al Hijo. La esperanza está colmada, la habitación se inunda de luz, viene el Hijo, radiante, luminoso, deslumbrante… El beso de Jesús a su Madre (para grabarlo y deleitarse con él), el agradecimiento a su Madre porque fue la única que perseveró en la fe cuando nadie creía… El Señor Resucitado derrama su Espíritu sobre María… Contemplarlos, hablando de sus cosas, María acariciando las manos llagadas del Resucitado, envueltos en la divina luz de la Resurrección…

«Yo soy el que vive, estuve muerto, pero ahora estoy vivo, por los siglos de los siglos y tengo las llaves de la muerte y del Hades» (Ap 1,18)ó


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