PILATOS

PILATOS

“Llevaron a Jesús de casa de Caifás al pretorio. Era de mañana, y ellos no entraron en el pretorio para no contaminarse, y así poder comer la pascua. Entonces salió Pilato a ellos, y les dijo: «¿Qué acusación traéis contra este hombre?» Respondieron y le dijeron: «Si éste no fuera malhechor, no te lo Habríamos entregado». Entonces les dijo Pilato: «Tomádle vosotros, y juzgadle según vuestra ley.» Y los judíos le dijeron: «A nosotros no nos está permitido dar muerte a nadie»; para que se cumpliese la palabra que Jesús había dicho, dando a entender de qué muerte iba a morir. Entonces Pilato volvió a entrar en el pretorio, y llamó a Jesús y le dijo: «¿Eres tú el Rey de los judíos?» Jesús le respondió: «¿Dices tú esto por ti mismo, o te lo han dicho otros de mí?» Pilato le respondió: «¿Soy yo acaso judío? Tu nación, y los principales sacerdotes, te han entregado a mí. ¿Qué has hecho?» Respondió Jesús: «Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí». Le dijo entonces Pilato: «¿Luego, eres tú rey? «Respondió Jesús: «Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz». Le dijo Pilato: «¿Qué es la verdad?» Y cuando hubo dicho esto, salió otra vez a los judíos, y les dijo: «Yo no hallo en él ningún delito” (Jn 18,28-38).

Poncio Pilato, Procurador romano que gobernará Judea del 26 al 36, dC. Sus contemporáneos le reprochaban su brutalidad y su facilidad para dejarse sobornar. De carácter inflexible y brutalmente duro. Sin embargo, era un gran jurista que conocía muy bien el derecho romano y estaba al tanto de todo lo que sucedía por las fuentes de información que poseía. Odiaba a los judíos y los trataba con gran dureza (Flavio Josefo relata tres acontecimientos que mostraban el odio del Procurador hacia el pueblo judío. 1º). Una concentración de judíos en el monte Garizim, Pilato manda a las legiones que desalojen…un gran baño de sangre. 2º) El procurador quiere onstruir un acueducto para abastecer de agua a Jerusalén. Toma el dinero del tesoro del Templo. Gran indignación por parte de los judíos. El asunto acaba en otro baño de sangre. 3º) Pilato hace colocar las insignias imperiales en el Templo. Los judíos se vuelven gritando: “Blasfemia”. Pilato manda las legiones… Esta vez la cosa no acabó en sangre. Los Judíos siempre acababan denunciando al Procurador ante el Emperador), era odiado por ellos y espiado por Herodes. Por todas partes estaba cogido. No es excusa porque él tenía el poder.»

COMPOSICIÓN DE LUGAR

Jesús, la Verdad, ante Pilato, la mentira, la
apariencia, el quedar bien…

PETICIÓN

Dolor de Cristo ante tanta mentira, desprecio, humillación… ¡Qué sepa acompañarte en tu dolor!

(1) Impresiona el desdén con el que recibe a los judíos que acuden a primera hora de la mañana al Pretorio llevando al Señor para que se le condene a muerte, como un malhechor. Cristo malhechor, cuando no ha hecho más que repartir bienes, amar, bendecir, dar vida y darla en abundancia. Pilato les dice que lo juzguen ellos. Pilato vive en una lucha continua, ¿en qué vive? Vive en la mentira. Le pueden las circunstancias, busca agradar al César, a los judíos. Es un hombre lleno de contradicciones. Es un hombre escéptico, le pueden los intereses y es cobarde. El miedo a perder el puesto, a quedar mal ante Roma, quedar bien con todos, intentar servir a dos señores y… chocará con todos. Sin embargo, es inteligente y desmontará una tras otra las acusaciones de los judíos y 3 veces proclamará la inocencia de Cristo. La situación es terrible para Pilato. No sabemos qué pasaría por su corazón.

(2) La 1ª acusación de los judíos es acusar a Jesús de revolucionario, la 2ª prohíbe pagar el tributo al César y la 3ª dice que él es el Mesías Rey (Lc 23,2). Terribles las acusaciones falsas de los judíos. No aceptan al Señor, quieren destruirle. Es la hora de las tinieblas. El corazón de Cristo destrozado por el rechazo de su pueblo. Un corazón herido de amor. Señor ¡Ayúdame a reparar tanto y tanto desamor, tanto pecado…!

(3) Detengámonos en el diálogo entre Jesús y Pilato. El escenario es increíble, la realeza de Cristo frente al imperio humano terrestre. La Verdad ante el escepticismo. Entonces Pilato volvió a entrar en el pretorio, y llamó a Jesús y le dijo: «¿Eres tú el Rey de los judíos? «Jesús le respondió: «¿Dices tú esto por ti mismo, o te lo han dicho otros de mí?» Es curioso, el acusado es el que pregunta al juez, de alguna manera se cambian las tornas. ¡Qué señorío el de Jesús! Como a Pilato, el Señor me interroga continuamente. Pilato le respondió: «¿Soy yo acaso judío? Tu nación, y los principales sacerdotes, te han entregado a mí». Dolor de Cristo ante el rechazo y la condena de su pueblo. «¿Qué has hecho?» Respondió Jesús: «Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí». Es un reino distinto del humano, pero reino. Por eso Pilato, que no entiende. Le dijo entonces Pilato: «¿Luego, eres tú rey?» Respondió Jesús: «Tú dices que yo soy rey.» Jesús se declara Rey, pero es un Rey muy especial, Rey con el poder del amor, de la humillación, de la humildad y sobre todo de la verdad, es invencible. Rey que entra y domina las almas por convicción, no por imposición. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad… Jesús es la Verdad, no es el sentido metafísico o griego, no, es un mensaje de salvación, es la Palabra de la revelación. Jesús es la plenitud de la Revelación del amor del Padre para nosotros. Dar testimonio de la verdad, supone dar valor a Dios y a sus cosas frente a los poderes e intereses de mundo (Ratzinger). Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz. Por eso es la Verdad que tranquiliza a un Pilato que solo piensa en las consecuencias políticas, pero al mismo tiempo hace que se sienta incómodo, pues Jesús ha desafiado implícitamente a Pilato a que reconozca la verdad. Le dijo Pilato: «¿Qué es la verdad?» Pilato se escapa, no quiere o no puede confrontarse con la Verdad. En el fondo, Pilato está vacío, no cree en nada, solo en lo material, que es tan relativo, pues depende de tantas y tantas circunstancias. Y cuando hubo dicho esto, salió otra vez a los judíos, y les dijo: «Yo no hallo en él ningún delito”. El tema del juicio de este juicio es ya si Pilato responderá o no a la verdad. Y vemos que, por un lado, no acepta las acusaciones de los judíos y, por otro, tampoco quiere atender a la voz de Jesús. ¡Cuántas veces he sido como Pilato! ¡Cuántas veces he sido vencido por el espeto humano, el miedo a quedar mal, la mentira! Y ¡Cuántas veces no he dejado que la Verdad entre en mi corazón!


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