Febrero en Cerro Minguete

El pasado sábado 11 de febrero, las Montañeras del Mater Salvatoris tuvimos la gran suerte de poder realizar una más de nuestras aventuras llenas de amor y compañerismo. Esta vez nos dirigimos a Cerro Minguete, una montaña que se encuentra entre las favoritas de muchas de las montañeras. Nuestro día empezó a las ocho y media, hora a la que teníamos que estar en el parking del colegio, y lugar donde ya nos estaban esperando los autobuses y con ellos sus conductores, regalándonos siempre una sonrisa.

Muchos suelen pensar que los trayectos en autobús pueden llegar a ser aburridos, pero siempre es el lugar perfecto para contarle a tu compañera qué tal te ha ido la semana e incluso llegar a conocer detalles de ella que quizá nunca habías descubierto.

Una vez allí, justo antes de empezar a caminar; nos organizamos por patrullas, y  como es  habitual ofrecimos y dejamos en las mejores manos nuestro día, en las de María y Jesús.

Cuando nos pusimos en camino rumbo a la cima empezamos con un rato de silencio; algunas veces puede parecer complejo, pero es un momento perfecto para buscar a Dios en los pequeños detalles escondidos en la naturaleza que muchas veces pasamos por alto.

Durante el camino disfrutamos, cantamos, reímos… y a mitad del él nos encontramos con NIEVE. Nunca somos lo suficientemente mayores para dejar pasar las pequeñas aventurillas que nos pueden salir por el camino. Por lo que las Madres, cogieron bolsas y en un pispás nos habíamos montado unos trineos con los que disfrutamos tirándonos por las cuestas repletas de nieve. También aprovechamos para recargar fuerzas.

Continuamos con nuestra subida, que no puedo ser más bonita, y aunque empezó a hacer más frío y la inclinación de la montaña empezaba a ser mayor, nada de esto supuso un problema porque no parábamos de cantar y de animarnos entre nosotras.

Una vez conseguimos llegar todas a la cima, entonamos el Himno contemplando las maravillosas vistas y empezamos con el Silencio de Cumbres.

En este segundo silencio nos llenamos de paz al contemplar desde la cima toda la Creación, aprovechamos también para leer interiormente el Salmo: “Es bueno dar gracias al Señor…”, “Tus acciones, Señor, son mi alegría…”.

Cuando terminamos, bajamos un poco hacia un lugar donde hacía menos de frío y aprovechamos para comer. Este es un momento muy gracioso, porque siempre suele haber alguien que nos sorprende con su plato de macarrones, caldo e incluso lasagna a las que solemos optar por nuestro práctico bocadillo. Cuando terminamos de comer seguimos con la bajada, y con alguna  que otra guerra de nieve, nos conseguimos juntar con el resto de grupos de Montañeros para celebrar la Eucaristía.

Al terminar,  continuamos nuestro camino de descenso en el que nos encontramos alguna que otra parte helada y en la que tuvimos  que ir con especial cuidado para resbalarnos lo menos posible. Rezamos el Rosario, agradeciendo a María el maravilloso día que nos había brindado y finalmente hicimos la RxP (reunión por patrullas), donde vimos el significado de los galones, la importancia de ir cultivando aquellas virtudes que nos caracterizan y cómo además debemos ponerlas en práctica en nuestro día a día; y la formación, en la que tratamos sobre un tema precioso, la confesión y el perdón. Dios está enamorado de nuestras debilidades y debemos dejarle entrar para que pueda curar nuestras heridas.  “La Iglesia no es un museo de gente perfecta, sino un hospital de pecadores”.

Con esto terminamos el día y volvimos al cole, siempre con ganas de MÁS, MÁS Y MÁS.

María Pérez